

Aunque no hay cura, con un tratamiento temprano y adecuado, ¡puedes llevar una vida plena! Los avances médicos hacen del lupus una enfermedad mucho más controlable.

El lupus tiene períodos de calma y otros en los que los síntomas se intensifican, llamados brotes. Antes de un brote, puedes sentir más cansancio, erupciones, fiebre o dolor. Aprender a reconocer estos signos a tiempo es crucial.

Evitando la exposición al sol: Usa protector solar y evita salir en las horas de mayor
radiación (suelen ser entre las 10:00 a. m. y las 4:00 p. m.).
Manteniendo activo: Aunque
el dolor articular pueda desmotivarte, el ejercicio de
bajo impacto puede ayudar.
Adopta hábitos saludables: Lleva una dieta equilibrada, duerme bien y reduce el estrés. Cuida tu corazón, ya que el
lupus se asocia con enfermedades cardíacas.

Aunque la piel es uno de los
lugares donde los síntomas del
lupus son más visibles, no es el único. Esta enfermedad puede causar otros síntomas como anemia, fiebre y úlceras en la boca o la nariz.

Aunque el 90% de los pacientes con LES son mujeres, los hombres también pueden padecerla, y suelen tener síntomas más graves, especialmente en riñones, cerebro y corazón. Reconocer signos como fatiga y erupciones es clave para un diagnóstico temprano.

¡SÍ! Sin embargo, las personas
con lupus tienen un mayor riesgo de complicaciones en el embarazo. Para un embarazo seguro, es importante hablar con tu reumatólogo.

El Lupus no es contagioso, ya que no es causado por bacterias,
virus, hongos ni parásitos. Es una enfermedad autoinmune, donde el sistema inmune del cuerpo se ataca a sí mismo.

El médico elaborará un plan de tratamiento que se revisará regularmente. Las visitas dependerán de tu estado de salud; Si aparecen nuevos síntomas o los existentes empeoran, las consultas serán más frecuentes.

Siguiendo el plan de tratamiento indicado por los profesionales de salud, la mayoría de las personas con lupus pueden llevar una vida plena.